Jornadas en homenaje a Gerardo Diego y la Escuela de Astorga

El 31 de octubre de 2015 fue, sin duda, un día de celebración de la cultura en la ciudad. Tras años de dejadez en que el tiempo pasaba sin que la Casa de Panero fuera nada más que una estancia vacía, ahora —por fin— ha comenzado su proceso de musealización. Y de la manera más coherente posible, pues en la primera sala de este ilusionante proyecto comparten mención tanto la Escuela de Astorga —Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón, Juan y Leopoldo Panero— como su creador intelectual, el poeta Gerardo Diego

            Por este motivo, se organizaron unas jornadas de homenaje al escritor del 27 que tuvieron dos actos centrales. El primero fue el descubrimiento de la placa que recuerda los veranos que el poeta estuvo en Astorga, en la calle Rodríguez de Cela, número 11. Allí, las intervenciones de Íñigo de la Serna, alcalde de Santander y presidente de la Fundación Gerardo Diego y, muy en especial, la de Elena Diego, hija del autor de Manual de espumas, conformaron un acto emotivo de sentido homenaje. Este se completó con la lectura de muchos de los poemas de «Jardín de Astorga», conjunto lírico que el poeta compuso a raíz de su estancia en la ciudad, y con el acompañamiento instrumental de un grupo de alumnos de la Escuela Municipal de Música.

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            El segundo se llevó a cabo esa misma tarde, en la Casa de Panero. En ese marco incomparable, se presentó el libro de Javier Huerta Calvo, Gerardo Diego y la Escuela de Astorga. En la misma intervinieron Juan Cuesta Diego, vicepresidente de la Fundación Gerardo Diego, y el poeta Antonio Colinas. El bañezano, además de comentar en profundidad la obra, ilustró su intervención con un rico anecdotario de algunas de las conversaciones con Luis Alonso Luengo o de las tertulias del Café Gijón en que participó.

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Las jornadas se remataron, finalmente, con la visita a la primera de las salas que harán de esta Casa-Museo un espacio privilegiado de la cultura en Astorga. El homenaje a Gerardo Diego en su relación con la Escuela de Astorga fue, pues, un primer paso importante en la consecución de un proyecto que solo redundará en el beneficio de la ciudad.

Presentación Asociación de Amigos Casa de Panero

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«Astorga es una venerable ciudad de muralla y catedral. Y entre una y otra, entre Roma y Compostela, la morada de la familia Panero era un fanal transparente y un opaco castillo interior.»

Esta es la imagen que de la casa de los Panero tuvo grabada permanentemente en su memoria Gerardo Diego, que la visitó en varias ocasiones.

Los miembros fundadores de la Asociación de Amigos de la Casa de Panero asumimos estas hermosas palabras del gran poeta de la Generación del 27 a modo de creativo estímulo para contribuir al engrandecimiento cultural de Astorga.

Nuestra Asociación nace con la intención de revitalizar este emblemático edificio, que, rehabilitado hace años, aguarda aún el destino que lo convierta en un centro de referencia en la vida cultural de la ciudad.

La Casa de Panero puede ser también un atractivo turístico más de Astorga, enclavada como está en el eje mismo de la Catedral y el Palacio de Gaudí…

En la Casa vivieron los poetas Juan y Leopoldo Panero. Y entre sus paredes transcurrieron muchos días de la existencia de Felicidad Blanc y de Juan Luis, Leopoldo María y Michi Panero, todos ellos nombres destacados de la literatura y la cultura contemporáneas.

Por ella pasaron algunos de los escritores más importantes de la Modernidad: César Vallejo, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, José María Valverde…

La Casa debe ir asociada, asimismo, a otros ilustres nombres de la cultura astorgana: Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón, José María Luengo, Evaristo Fernández Blanco… Son figuras de relieve en la historiografía local, la crítica literaria, la etnografía, la música… La mayoría ha dejado algo de su patrimonio a la ciudad.

La Asociación tiene como objetivo fundamental la conservación y la difusión de este legado, así como de otros que pudieran lograrse en un futuro próximo, como el de Juan Luis Panero, la Exposición de César Vallejo que ha donado el heredero del poeta e hispanoamericanista Julio Vélez, etc.

Elías Querejeta, como principal impulsor del ya mítico filme El desencanto, debe dar nombre a una de las salas de la Casa, la destinada a proyectar las ya numerosísimas películas que sobre los Panero se han llevado a cabo.

Creemos que otra sala, la principal de la Casa, debe llevar el nombre de Gerardo Diego, a quien se le debe la invención de la Escuela de Astorga.

Los miembros de la Escuela, Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón, y los hermanos Juan y Leopoldo Panero serán, igualmente, protagonistas de otros espacios de la casa.

Y, junto a ellos, el antropólogo José María Luengo y el músico Evaristo Fernández Blanco.

Entre todos conforman un mosaico artístico y cultural de gran atractivo, pues que comprende la historia, la literatura, la etnografía, la música, la poesía, la crítica, el cine…

La visita de la Casa debe cumplir, sin merma alguna de amenidad, un fin didáctico, para que el visitante pueda llevarse una imagen certera de un pedazo de historia astorgana y española.

Pese a todo, lo importante es que la Casa, con el extraordinario jardín que la rodea, sea un lugar propicio para la lectura, la reflexión, el encuentro incluso con los otros.

Al mismo tiempo que la exposición permanente, la Casa podrá ofrecer exposiciones temporales, conferencias, presentaciones de libros, debates…

Se trata, en suma, de una excelente oportunidad para llenar de contenido un espacio singular, cargado de historia, y convertido en centro de la cultura astorgana y leonesa.